11 de Febrero de 2007 *
Los Biofármacos.
El impacto de la elaboración de medicamentos a través de cultivos de plantas
Hace 2 años la Asociación Médica Peruana desnudó ante la prensa un terrible problema, la permisividad de nuestro país, para realizar estudios de experimentación y así probar la eficacia y seguridad de nuevas drogas, inclusive utilizando niños1. Sin embargo, nuestra denuncia incorporó un nuevo tema de debate, no solo el riesgo de ensayar drogas producidas de forma convencional, sino que en este caso se experimentó con un “Biofármaco”.
Los Biofármacos son drogas o sustancias químicas obtenidas a través del cultivo de plantas, a las que se les incorpora “genes humanos” mediante ingeniería genética utilizando vectores como virus o bacterias. Ya existen en el mercado, proteínas diversas (como las proteínas recombinantes Lisosima y Lactoferrina obtenidas por la Empresa ventria Bioscience y dadas a 140 bebés peruanos en un suero de rehidratación oral), también enzimas industriales, anticuerpos y hasta anticonceptivos.
La producción a gran escala de estos Biofármacos se hace principalmente con el Maíz, seguido en orden de importancia con la Soja, el Tabaco y el arroz, productos que sirven para el consumo de animales y seres humanos y que por polinización cruzada contaminan a los alimentos orgánicos, (hasta una distancia de 2 kilómetros), que podemos ingerir inadvertidamente, con residuos de “nuevas proteínas”, dado que las grandes transnacionales que las producen, manejan sus cultivos de manera secreta, como “información confidencial de negocios”.2
Desde 1991 existen numerosos campos de cultivos de biofármacos en diversos Estados de: Nebrasca (37), Hawai (36), Puerto Rico (35), Wisconsin (27), Iowa (20), Illinois (14) Florida (14), Texas (13), California (11), Maryland (11), Kentucky (10) e Indiana (9). Con la permisividad de las autoridades por la enorme presión económica que ejercen estas compañías.
Es importante manifestar que la industria de la Biotecnología ha prometido enormes beneficios para los agricultores, los consumidores, y las empresas productoras de alimentos. Lamentablemente ninguno de estos beneficios se ha concretado, más bien existen problemas de diferente índole que enumeraremos a continuación:
1. Los cultivos de Biofármacos contaminan los cultivos orgánicos con enormes pérdidas económicas para los agricultores, inclusive generando litigios entre las empresas de biotecnología hacia los agricultores.
2. Debido a esta polución genética, los cultivos de Biofármacos pueden contaminar los alimentos suplementados. El maíz es un ejemplo de está contaminación que en Iowa es de 50-75%
3. Los alimentos contaminados con estos biofármacos pueden ser peligrosos a la salud, por que las “proteínas humanas” sintetizadas a través de las plantas difieren en su composición y en el cuerpo humano son reconocidas como extrañas, generando desde alergia hasta shock anafiláctico. Así como enfermedades Autoinmunes por depósito de formas mutantes de proteínas.3
4. Las plantas que producen biofármacos son peligrosas para el medio ambiente, a bajas concentraciones pueden ser sumamente tóxicas, bio-acumularse en el ambiente y provocar daño a las abejas (ejemplo la Aprotinina), pueden afectar a 26 especies de insectos (la Avidina), alterar la vida salvaje, contaminar el suelo y el agua subterránea a través de la secreción de sus raíces.2, 4
La Asociación Médica Peruana ve con suma preocupación la introducción de los productos Transgénicos y los biofármacos, después de haberse firmado el TLC con los Estados Unidos, por lo tanto damos las siguientes recomendaciones:
Bibliografía:
Dra. Flora Luna Gonzales *
*Miembro
del Consejo de Vigilancia de la Asociacion Medica Peruana.